
Hablemos de ciclos planetarios vinculados a la edad (segunda parte)
Continuando con los ciclos
planetarios y cómo influyen en determinadas edades, seguimos con una edad
bastante compleja, marcada por acontecimientos que generalmente son fuertes:
28 a 29 años:
Por un lado la persona siente deseos de cambiar. Se desarrolla más la conciencia
social y se vuelve más idealista y sensible a los problemas sociales.
También la debemos considerar como
una etapa importante en el desarrollo psicológico y físico de la persona, se
produce un cambio interno que le lleva a alcanzar la madurez. Se es más
conciente de las responsabilidades y las obligaciones, muchas veces una de las
decisiones más importantes de la vida se toma a esta edad, como el casarse, el
tener el primer hijo, el comprar la primera vivienda, o bien
divorciarse. (Saturno, Urano, Neptuno)
35-36 años:
Es una edad también marcada por el crecimiento y la expansión, como la apertura
hacia temas que tienen que ver con lo abstracto, más allá de que tiene que ver
también con oportunidades de crecer en otros ámbitos de la vida. La
responsabilidad en esta edad también está presente, pues la persona ya empieza a
pensar en el después, y pone todas sus energías en trabajar para ese después.
(Júpiter y Saturno)
39 a 44 años:
Si hay edades difíciles, ésta a mi gusto es la más conflictiva, casi como los 14
años, con la diferencia que a esta edad tenemos la contención de los padres y
hasta de la sociedad que disculpa los desplantes porque “es adolescente”, pero a
los 40 ya no hay disculpas ni contención y lo que hagamos depende sólo de
nosotros mismos.
Hay necesidad de libertad
irrestricta, sensaciones de ruptura, crisis, pues se toman decisiones, se
cambian cosas en nuestra vida y aún siendo éstas para sentirnos mejor es
inevitable que previamente se viva una crisis, tanto existencial como
espiritual. La persona buscará por todos los medios alcanzar un mayor grado de
libertad, huyendo de la realidad que le rodea y rompiendo con lo que esté
establecido, y aquí vemos los divorcios y las separaciones, los cambios de
trabajo que no tienen sentido práctico, la búsqueda de nuevos horizontes
físicos, se piensa en emigrar, y de hacer todo aquello que nos quedó pendiente
en la vida.
Yo pienso que esta edad también trae
consigo un revisionismo tal, que creo sea el disparador de estas actitudes, el
pensar que hemos hecho con nuestra vida y juzgarnos tan duramente que la única
respuesta que nos surge es “nada”, pero no es que no hayamos hecho nada, no
hemos hecho nada quizás de lo que nosotros queríamos y anhelábamos, sólo nos
dedicamos a cumplir con lo que debíamos y por eso podemos ver personas de esta
edad que cambian de un momento para otro y no entendemos muy bien que es lo que
le está pasando.
Algunos encontrarán su verdadera felicidad
a esta edad, otros vivirán un sueño y cuando despierten volverán con el
revisionismo y se preguntarán “valió la pena lo que hice o la decisión que
tomé?”. Pero dentro de esta locura de libertad, volvemos poco a poco a nuestro
cauce pues por algún lado comienzan a surgir los límites a nuestros sueños y
recordamos que vivimos en la tierra y por tanto tenemos la obligación de
ocuparnos de cosas materiales y tangibles, debemos cumplir con nuestras
obligaciones y con nuestras responsabilidades, donde se siente que el sueño
acabó y que es necesario tomar nuevamente el rumbo de nuestra vida, ya con otra
visión, pues lo vivido en estos años evidentemente nos cambia, nos da otra
perspectiva de la vida y de lo que queremos y también otra visión de cómo
conseguir lo que deseamos dentro de lo que debemos hacer. (Urano, Neptuno,
Saturno).
50 a 56 años:
es una etapa que se caracteriza en principio por prepararnos para las etapas que
vienen, puede ser la llegada de los nietos que nos dan conciencia sobre la edad
que tenemos. También hay un nuevo cambio en nuestro interior, una reconciliación
entre nuestra libertad versus nuestras obligaciones. Si bien sentimos que nos
enfrentamos a nuestras primeras limitaciones físicas, nos rebelamos ante ellas y
es posible que comencemos con dietas y entrenamientos que nos hagan sentir más
jóvenes.
Los ciclos posteriores a esta edad,
tienen que ver con nuestra preparación para asumir el retiro, nuestra edad, el
pensar lo que nos queda por vivir, el tratar de disfrutar a pleno, ya sin la
obligación de un horario de trabajo y dedicarnos a lo que nos gusta.
Bettina Marfetán – Astróloga
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