¿Es que nunca me voy a casar?

 

¿Es que nunca me voy a casar?

Este planteo es muy común en la consulta.

Mujeres y hombres, entrados ya en los treinta y pico, se cuestionan el porqué no han conocido aún a la persona ideal para formar una familia.

Muchas veces, la energía que ponen estas personas en buscar aquello que les falta, les limita tremendamente la vida, pues su única meta es ésta.

Y me pregunto muchas veces, como es posible que en mi consulta tenga tantos hombres solteros en búsqueda de mujeres con las cuales formar hogar y familia, pero también mujeres que buscan lo mismo.

Cómo es posible que no se encuentren en algún ámbito, cómo es posible que no se crucen en algún lugar, para conocerse, porque son personas que buscan lo mismo.

En cada caso, siempre pregunto, porque muchas veces las personas no se lo cuestionan, si realmente desea casarse o es que lo siente como un paso que debe dar porque así lo pauta la sociedad o la familia.

Me he encontrado con la sorpresa que en mas del 50% de los casos, enfrentados a tal pregunta, no saben que responderme, y los que atinan a decir algo, hacen referencia a hermanos casados, a gente que les pregunta, y para cuando?

Entonces, estas personas en lugar de disfrutar de la libertad que tienen, están sumamente preocupados en cumplir con algo que tal vez, ni siquiera, es su deseo más profundo, y por esto mismo es que se desgastan buscando algo que ni ellos mismos saben qué es, o que ellos mismos en su fuero interno, saben que no quieren.

Esta entonces, es la primera pregunta que debes hacerte.

Por otro lado, nos queda el resto de estas personas.

En muchos casos, me he encontrado con la carta natal de alguien con esta historia, y le pregunto si a una edad determinada, conoció a alguien que no tomó en cuenta para formar pareja, y si, pero le pareció que esa persona no era la adecuada, o bien, aspiraba a algo más, y está bien que se aspire a algo más, pero quizás en esta aspiración y siempre pensando en lo que opinarán los demás, dejamos pasar oportunidades que son reales y luego no se vuelven a presentar.

Cada uno de nosotros tiene un destino.

Quizás si yo cuando era joven hubiera sabido Astrología, no me hubiera casado porque mi carta natal marca divorcios y/o viudez, y más de un matrimonio, lo cual se confirmó en mi vida.

Si tienes dudas sobre este tema, si te identificas con este relato, no dejes de consultar a un astrólogo que pueda decirte si realmente tienes marcado el casarte en tu carta natal, pues lo que no está marcado allí, no se dará en tu vida.

Suena feo, pero es así, y a veces más vale saberlo, que perder nuestro tiempo en una búsqueda que no resultará efectiva, perdiendo la oportunidad de disfrutar realmente de lo que uno tiene, y perdiendo la oportunidad de tomar otras decisiones por estar esperando siempre encontrar a esa persona especial.

 

Bettina Marfetán

 

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